Reservas de Amenidades
La parrilla un sábado de verano, el salón de fiestas para un cumpleaños importante, la cancha de tenis antes del trabajo: Mirigi convierte la reserva de una amenidad compartida en algo que los residentes hacen en segundos, desde cualquier lugar. Un calendario en vivo muestra qué está libre y qué está ocupado, las reservas se confirman al instante y los recordatorios oportunos aseguran que nadie pierda su turno. Para el edificio, cada reserva queda registrada, contabilizada y visible de un vistazo.
Cada amenidad se configura como su propio grupo reservable con reglas que reflejan cómo funciona realmente el edificio. Los administradores definen horarios semanales de apertura y excepciones por fecha para feriados, eligen la duración de los turnos, establecen el tiempo mínimo de anticipación y con cuánta antelación pueden reservar los residentes, limitan las reservas por unidad por día y deciden si se permiten reservas consecutivas o de todo el día. Los salones de fiestas, las canchas y los espacios exclusivos para el personal siguen cada uno su propia lógica, y un código de colores los mantiene fáciles de leer en el calendario.
Cuando una amenidad tiene un cargo de uso, el importe se registra automáticamente en la cuenta de la unidad reservante al confirmar, con opciones de tarifas para fin de semana, feriados u horas pico que fluyen directamente al libro contable del edificio. El personal puede cerrar cualquier reservable por limpieza, reparaciones o eventos privados durante un rango de fechas, adjuntar una nota y confiar en que los residentes afectados serán notificados automáticamente y sus reservas canceladas.
Los residentes consultan la disponibilidad desde el teléfono, confirman un turno con un toque y reciben recordatorios antes de que comience su horario. El personal accede a una vista unificada de todas las amenidades, hace seguimiento de recordatorios pendientes y gestiona los cierres sin planillas ni mensajes de ida y vuelta. El resultado es un edificio más tranquilo: menos conflictos, menos ausencias y espacios compartidos que se sienten genuinamente compartidos.